Sentido homenaje a Don Edgar Estigarribia

El Gobierno Municipal de Curuzú Cuatiá a través de la Sub Dirección de Cultura y la Asociación Amigos Tarragoseros rindieron homenaje al “Poeta del Guarán”, Edgar Emilio Estigarribia al cumplirse el  jueves 25 de abril el 24º Aniversario de su fallecimiento.

El acto se llevó a cabo en el Mausoleo donde descansan sus restos, junto su entrañable amigo el Rey del Chamamé, Tarragó Ros,   en el Cementerio Nuestra Señora de los Desamparados.

Pasadas las 10 de la mañana, se congregaron frente al mausoleo,  la Presidente del Honorable Concejo Deliberante Dra. María Luisa Vallejo, el Presidente de la Asociación Amigos Tarragoseros, Sr. Gustavo Panozzo, la hija del Poeta del Guarán, la Srta. Lilian María Estigarribia, la sobrina de Don Edgar, Sra. Graciela Estigarribia de Bottero, concejales, funcionarios municipales, amigos y músicos tarragoseros.

En el inicio del homenaje, autoridades y familiares colocaron  una ofrenda floral al pie del mausoleo que guarda los restos del Poeta curuzucuateño.

Luego se brindó un minuto de silencio, al cumplirse 24 años de su sentida desaparición física.

Recordando al Poeta del Guarán, el poeta guaraní Don Juan Carlos “Pampa” Espíndola recitó unas glosas propias y posteriormente una de autoría de Don Edgar Estigarribia.

En sus palabras, el músico tarragosero Rubén Rodríguez lo recordó “no como el poeta que se fue, sino como el poeta que siempre está”.

Rodríguez recordó además, su amistad con el poeta del Guarán y la primera vez que  lo vio actuar junto a Gualberto Panozzo. “Era un hombre que tenía la cualidad de manejar a la gente y con esa voz potente que tenía no necesitaba micrófono, podía hacer llorar o reír a quienes lo escuchaban”, dijo Rodríguez.

“Era un hombre con una gran cultura, muy instruido,  leía mucho y eso lo hacía alguien muy especial”.

Por su parte, el Presidente de la Asociación Amigos Tarragoseros Sr. Gustavo Panozzo, dijo del Poeta del Guarán: “Hombre campero, vivió cerca las actividades de los peones, mariscadores, alambradores, troperos y  fueron ellos la fuente inagotable de sus versos y también su pago amado, su Curuzú”.

En el final del sentido homenaje, su hija Lilian Estigarribia agradeció a los presentes por el recordatorio hacia su padre. “Esto es muy emotivo, muy fuerte emocionalmente. Ayer, cuando me invitaron me alegró mucho que lo sigan recordando luego de 24 años, que son muchos”.

“Sin embargo, él tuvo su reconocimiento en vida, se sintió siempre muy acompañado, incluso cuando estuvo en Rosario muy enfermo, iban amigos a visitarlo y ese amor, ese afecto lo pudo disfrutar en vida”, remarcó su hija.